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Pensamiento de CESTA

 

 

URGE SOBERANIA EN CUESTIÓN ALIMENTARIA

Dr. Ricardo Navarro
CESTA Amigos de la Tierra El Salvador

 

En las últimas semanas hemos visto muchas noticias preocupantes en torno a los alimentos, todo parece indicar que hay una escasez de granos a nivel internacional y vamos en camino de un alza de precios, lo que está ocasionando conflictos sociales, económicos y políticos en muchas partes del mundo. No es la primera vez que estamos enfrentando crisis alimentaria, pero lo más lamentable es que nunca aprendemos, siempre seguimos haciendo las cosas de la misma manera y siempre nos toca aguantar los impactos, ya es tiempo que deberíamos estar analizando a fondo la cuestión alimentaria y hacer los cambios que sean necesarios para que esas crisis no nos golpeen en forma tan dura.

 

Hablar de la cuestión alimentaria es hablar del futuro y la vida de nuestra población y por lo tanto amerita una visión estratégica y un enfoque holístico, algo mucho más amplio que lo que podrían suministrar las asociaciones de comerciantes o productores. Las razones por las cuales los granos suben de precio son muchas, algunas de ellas tienen que ver con actitudes ilegales como el acaparamiento o la especulación, pero hay otras que no riñen con la ley pero no obstante contribuyen a este incremento de precios como las siguientes:

 

El mal uso del suelo. Hay muchos tipos de suelo y su uso debería ser consecuente con las características del mismo. En nuestro país hay muchas zonas que antaño eran tierras fértiles, como es el valle de Zapotitán, que en vez de ser utilizadas para la producción de alimentos, fueron dedicadas para actividades industriales, desperdiciando el potencial alimentario de los suelos y generando altos niveles de contaminación. En los últimos años, con el incremento del precio del petróleo, los suelos se han dedicado a la producción de cosechas energéticas como la caña de azúcar o maíz para producir etanol o palma africana para producir un aceite sustituto del diesel.

 

Destrucción de ecosistemas Las grandes urbanizaciones y otras obras de infraestructura en zonas no adecuadas, a menudo como parte de proyectos de desarrollo mal concebidos, vienen a destruir ecosistemas afectando la existencia de recursos hídricos, incrementando la vulnerabilidad del territorio, destruyendo la biodiversidad y contribuyendo al cambio climático, todo ello impactando negativamente la producción de granos.

 

El Cambio climático. Este no es un problema que puede ser controlado por decisiones políticas de un país, pero al menos habría que prepararse para hacerle frente. El primer impacto del cambio climático es en el agua y la agricultura, al alterarse el ciclo hidrológico se afecta negativamente la producción de granos, este impacto es mucho mayor cuando ocurren comportamientos extremos como inundaciones o sequías. Lo más grave del caso es que el cambio climático se va a hacer mucho más fuerte en el futuro, lo cual significa que el impacto sobre los alimentos será cada vez mayor.

 

Las grandes agroindustrias.  Los alimentos producidos por la gran agroindustria siempre tenderán a subir de precio en el mediano y largo plazo, ya que su proceso productivo requiere insumos fuertemente dependientes del petróleo como es el caso de la maquinaria utilizada y los fertilizantes, además por ser de gran tamaño y necesitar de un gran mercado, los alimentos tienen que ser procesados, almacenados y transportados grandes distancias, lo que contribuye al incremento de precios. El problema se vuelve más grave cuando las agroindustrias en su afán descontrolado de querer incrementar su riqueza, comienzan a desarrollar variedades de laboratorio como los transgénicos, buscando a través de patentes, monopolizar todo el ciclo productivo, desde  semillas hasta fertilizantes y plaguicidas, lo que significa que tienen del poder de controlar el precio a su antojo. Depender de la gran agroindustria para la producción alimentaria equivale a hipotecar la soberanía del país.

 

En síntesis, lo que debería hacer nuestro gobierno para hacerle frente a las crisis alimentarias que vamos a tener de ahora en adelante es estructurar el sistema bajo una perspectiva de soberanía nacional y realidad climática. Esto significa no depender de grandes agroindustrias para el suministro de alimentos,  sobre todo si son extranjeras, así como evitar el uso del suelo para actividades incompatibles con su naturaleza, en particular desanimar el cultivo de cosechas energéticas, además hay que atender otros aspectos que contribuyen al encarecimiento de los alimentos como el cambio climático y la destrucción de ecosistemas. La solución está en proteger el territorio de los depredadores y promover una agricultura en pequeña escala, descentralizada, con insumos locales y altamente diversificada. De lo contrario las hambrunas se irán haciendo cada vez más frecuentes.