CESTA denuncia posible construcción en San Juan del Gozo
Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
Los 37 kilómetros de playa de Punta San Juan del Gozo, en la Bahía de Jiquilisco, Usulután, podrían convertirse dentro de poco en una zona turística a cambio de la destrucción de manglares y el ecosistema del lugar.
El sitio se convertiría en un “pequeño Cancún”, con hoteles cinco estrellas, centros comerciales, discotecas y sitios adecuados al gusto de los turistas, en detrimento del bienestar de los pobladores, quienes pueden ser desplazados por “el desarrollo”, aseguró Rafael Guillermo Vela, del Centro de Estudio de Tecnología Apropiada (CESTA).
La turística Cancún que pertenece al Estado de Quintana Roo, en México, surgió hace unos 40 años y se vendió como un megaproyecto que generaría divisas y empleos, no obstante, para la construcción de grandes edificaciones se han destruido grandes cantidades de manglares.
La edificación de hoteles requirió remover la vegetación natural de la playa y aumentó la vulnerabilidad del sitio ante ciclones y otros fenómenos naturales, sin contar la erosión de la arena, tanto así que en dos ocasiones, en 2006 y 2010, se ha “inyectado” arena en las playas.
De acuerdo a Vela, el CESTA tiene información de un megaproyecto planeado desde 2004 por un consultor argentino, contratado por la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR). Este plan contempla una primera parte de construcción de carretera.
Walter Gómez, del CESTA, quien trabaja en la comunidad La Tirana, dijo que la carretera es para transportar maquinaria pesada y facilitar el acceso a futuros inversionistas y no para mejorar la vida de la comunidad, como aseguraron las autoridades.
Según indicó, otro indicio es que hay una persona que está intimidando a los pobladores para que vendan sus propiedades a precios risibles. Este individuo tiene propiedades a su nombre y con “presta nombres”, aseguró.
Vela manifestó la preocupación de la institución porque este proyecto traería pobreza a los habitantes de las comunidades del lugar, ya que no hay un planteamiento serio, ni estudios o investigaciones del daño medio ambiental que provocaría un proyecto de esta envergadura.
El Gobierno sabe de los planes que se tienen, pero no se previenen las posibles consecuencias negativas para el país, porque económicamente resulta un proyecto rentable, expresaron los ambientalistas.
La zona es hogar de la tortuga de carey, así como de otras especies por lo que ambos consideraron que se debe trabajar en función de preservar el lugar, que es parte de la Bahía de Jiquilisco, considerada Sitio Ramsar y Reserva de la Biosfera por su gran diversidad ecológica.
La zona recibe aves migratorias y el ecosistema alberga un aproximado de 1,500 especies de flora y fauna. Su bosque de mangle, con 18 mil hectáreas, es considerado el más extenso de la costa del Pacífico de Centroamérica.
Día Mundial de Humedales
Los ambientalistas dieron estas declaraciones previo a la celebración el próximo 2 de este mes, del día Mundial de Humedales. En El Salvador hay ecosistemas de agua dulce como el Lago de Coatepeque en Santa Ana; salubre como los manglares y salados como el río Torola en San Miguel y el arrecife de coral de Los Cóbanos en Sonsonate, única reserva marina salvadoreña.
En el país no hay esfuerzos para proteger estos recursos ambientales. Vela ejemplificó que en el Torola se ha introducido la tilapia, que es una especie de pez exótico depredador, que está acabando con las especies nativas.
El CESTA hizo un llamado a las autoridades correspondientes para que no permitan que con los llamados proyectos de desarrollo, se merme el equilibrio ambiental de El Salvador.









